En el poemario escrito enteramente en Vicuña -puerta del Valle del Elqui- Eduardo Parra se extiende hacia el encuentro de la tierra con el cielo en un mágico ritual que tiene como escenario principal las tierras de Gabriela Mistral. El texto fue musicalizado enteramente por Los Jaivas y se convirtió en disco sinfónico-coral y editado también en 1999.